23 Oct
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El presupuesto de 2027 plantea actualizar la tasa según la inflación y terminar con la congelación vigente desde 2020, en medio del encarecimiento del alquiler y del costo de vida.

El presupuesto que el gobierno portugués propuso para 2027 contempla actualizar el tope anual de matrícula de 697 euros según la inflación a partir del curso 2027/2028. Ese techo rige hoy para los cursos de grado y otros programas. 

La medida terminaría con la congelación vigente desde 2020 y modificaría también la fórmula con que se fijan las tasas de máster y doctorado, lo que amplía su alcance al conjunto del sector estudiantil.

Este miércoles 21 de octubre, cientos de estudiantes tomaron el centro de Lisboa. La protesta estudiantil se extendió con consignas como «¡Estudiar es protestar!» y «¡Desaprueba el ataque a la educación!», en rechazo a la propuesta y contra el riesgo de exclusión social.

Las pancartas expusieron las cuentas del descontento. Una de ellas resumió el presupuesto de un estudiante, salario mínimo de 920 euros, cuota de matrícula superior a 70, habitación de 550, canasta de alimentos de 256 y materiales por 50, un saldo negativo de seis euros. Los gastos básicos superan con creces los ingresos disponibles.
Los manifestantes sostienen que el gobierno hace caso omiso de sus exigencias y desatiende el encarecimiento de los alquileres y del costo de vida. En algunas zonas, una habitación supera los 600 euros mensuales. Esa cifra resulta difícil de cubrir con los ingresos que ofrecen los empleos disponibles para un estudiante. Este escenario se repite en otros países del continente. 

Quienes marcharon advierten que acceder a la educación superior exige hoy ingresos superiores a los que se pueden conseguir. Sostienen además que, sin la congelación, las universidades podrían duplicar o incluso triplicar sus tasas. Eso reduciría las oportunidades de estudio y empujaría a quienes ya cursan carreras a abandonarlas por no poder costearlas.

Entre las pancartas también se leyeron mensajes como «¡Las tasas de matrícula deben terminar!» y «¿Compraste tu futuro con nuestro sacrificio?». Los jóvenes consideran que el Ejecutivo no escucha sus reclamos frente al aumento vertiginoso de los arriendos y del costo de vida.

Diversas asociaciones estudiantiles de universidades de Lisboa y de otras instituciones de educación superior exigieron mantener congeladas las matrículas. También pidieron avanzar hacia la gratuidad de la educación superior para evitar el deterioro progresivo del sistema educativo portugués.

La movilización se suma a las protestas previas contra las medidas de vivienda anunciadas por el Ejecutivo. Esas normas flexibilizan el límite máximo de las subidas anuales de los alquileres y facilitan el desahucio de inquilinos que no cumplan con el pago del arriendo.

El descontento por las tasas universitarias no es exclusivo de Portugal. Marchas similares se han registrado en varios países europeos por motivos parecidos. La inestabilidad económica y política del continente alimenta ese malestar, y se prevé que las movilizaciones se expandan por Europa si no aparecen soluciones prontas que lo mitiguen.

El proyecto de presupuesto para 2027 aún debe completar su trámite legislativo. Las organizaciones estudiantiles mantienen su exigencia de que las tasas queden intactas mientras no se avance hacia la gratuidad. 


TeleSUR