02 Nov
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El descontento con las redadas migratorias del ICE, el encarecimiento de la vida y las consecuencias de la guerra contra Irán podrían alejar de los republicanos a millones de votantes hispanos y favorecer a los demócratas en las elecciones de medio mandato.

El creciente descontento de los votantes latinos con la Administración de Donald Trump amenaza con convertirse en un revés electoral para los republicanos en las elecciones legislativas del 3 de noviembre, según un artículo elaborado por CBC News.

Las políticas migratorias, el aumento del coste de la vida y el impacto económico de la guerra contra Irán están erosionando el respaldo de una comunidad que desempeñó un papel importante en la victoria republicana de 2024.

Con cerca de 39 millones de personas con derecho a voto, los hispanos representan uno de los segmentos electorales más numerosos e influyentes del país. 

Su comportamiento político, caracterizado por una menor fidelidad partidista, los convierte en un electorado decisivo en las contiendas más reñidas y podría inclinar la balanza del Congreso a favor de los demócratas.
Uno de los principales focos de descontento es la ofensiva migratoria de Trump.

En el sur de Texas, las operaciones del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) han provocado indignación por las detenciones de personas que, según denuncian residentes y activistas, cuentan con documentación legal y llevan años viviendo y trabajando en Estados Unidos.

Las consecuencias de estas operaciones también afectan a la actividad económica. En el valle del Río Grande, empresarios denuncian que las redadas en lugares de trabajo y carreteras han generado temor entre los trabajadores y ralentizado proyectos de construcción.

Mario Guerrero, empresario que respaldó a Trump en las tres últimas elecciones, ha anunciado que votará por los demócratas debido a lo que considera métodos “brutales” del ICE, según declaró a la cadena estadounidense CBC News.

El descontento también está relacionado con el deterioro de las condiciones económicas. El encarecimiento de la gasolina y el diésel, agravado por las consecuencias de la guerra contra Irán, ha intensificado las preocupaciones de los hogares latinos, muchos de cuyos integrantes pertenecen a la clase trabajadora.

De este modo, dos de las principales promesas que atrajeron el voto hispano hacia Trump en 2024 —mejorar la economía y reforzar la seguridad fronteriza— se han convertido en factores que amenazan con perjudicar electoralmente a su partido.

Los votantes hispanos mantienen posiciones diversas sobre inmigración y seguridad fronteriza: defienden medidas contra la delincuencia, pero también una vía para regularizar la situación de los migrantes indocumentados que llevan años trabajando en el país.

El rechazo a las operaciones del ICE y sus consecuencias sobre las familias y la economía podría impulsar una participación electoral especialmente elevada.
El candidato demócrata Bobby Pulido, que aspira a arrebatar su escaño a la republicana Monica De La Cruz en el distrito 15 de Texas, considera que los votantes no se identifican necesariamente con los colores partidistas, sino con quienes defienden sus intereses.

No obstante, advierte de que las redadas migratorias, la separación de familias y las perturbaciones económicas podrían traducirse en un castigo electoral contra los republicanos.

Así, el voto latino se perfila como uno de los principales factores capaces de alterar el equilibrio de poder en el Congreso. El mismo electorado que contribuyó a ampliar el respaldo republicano en 2024 podría ahora convertirse en una de las mayores amenazas electorales para Trump y su partido.

Una encuesta de la Universidad Internacional de Florida (FIU) y YouGov muestra que más de la mitad de los votantes latinos en Estados Unidos, el 54,6 %, planea apoyar a los candidatos demócratas al Congreso, mientras que solo uno de cada tres, el 32,9 %, aprueba a Trump.

La encuesta refleja que incluso en Florida, un estado donde los latinos han mostrado más lealtad a Trump que en los otros, menos hispanos apoyan ahora al mandatario, pues solo el 39,8 % avala su gestión y el 47,5 % de ellos piensa votar por los demócratas, frente a un 38,5 % por los republicanos.

Asimismo, según un sondeo del Centro de Investigaciones Pew, la aprobación de Trump entre los votantes latinos registrados se sitúa en el 24 %, frente al 38 % registrado al inicio de su segundo mandato. El descenso es aún más pronunciado entre quienes lo respaldaron en las elecciones de 2024: su apoyo al mandatario ha caído del 93 % al 57 %, lo que supone una pérdida de 36 puntos porcentuales.


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