21 May
21May

Estados Unidos ha anunciado la llegada del portaviones USS Nimitz y su grupo de ataque al Caribe, donde Trump ha reiterado la amenaza de tomar Cuba.

El Departamento de Guerra de EE.UU. (el Pentágono) anunció el miércoles que había desplazado un portaviones de la clase Nimitz que incluye su ala aérea compuesta por aviones F/A-18E Super Hornets, EA-18G Growlers y C-2A Greyhounds; los destructores USS Gridley y el USNS Patuxent, y un buque cisterna de reabastecimiento en alta mar de la clase Henry J. Kaiser.

El Comando Sur de Estados Unidos, que supervisa las acciones militares estadounidenses en el Caribe y América Latina, afirmó en un comunicado en X que “el USS Nimitz ha demostrado su destreza en combate en todo el mundo, garantizando la estabilidad y defendiendo la democracia desde el estrecho de Taiwán hasta el Golfo Pérsico”.

El diario estadounidense CNN ha considerado el despliegue militar de EE.UU. en el Caribe, como un intento de Trump de lograr en Cuba un cambio del régimen, algo que no ha conseguido en Irán pese a 40 días de agresiones.

El despliegue militar estadounidense en el Caribe que, parece constituir un aviso a La Habana, se realiza justo el mismo día en que Washington inculpara al exmandatario cubano Raúl Castro, de 94 años, de presuntamente haber causado la muerte de cuatro estadounidenses en 1996 durante el derribo de dos aeronaves.

De hecho, sobran evidencias documentales, que no se actuó de manera imprudente ni se violó el derecho internacional, como sí vienen haciendo fuerzas militares estadounidenses, con sus fríamente calculadas y abiertamente publicitadas ejecuciones extrajudiciales sobre embarcaciones civiles en el Caribe y el Pacífico.

El 24 de febrero de 1996, Cuba actuó en legítima defensa, dentro de sus aguas jurisdiccionales, tras sucesivas y peligrosas violaciones de su espacio aéreo por connotados terroristas, de lo cual la administración estadounidense de turno fue alertada en más de una decena de ocasiones, pero hizo caso omiso de las advertencias y permitió las violaciones.

La isla ha rechazado enérgicamente la acusación de EE.UU., calificándola de un intento de justificar una intervención militar estadounidense en el país. “Se trata de una acción política, sin ningún basamento jurídico, que solo busca engrosar el expediente que fabrican para justificar el desatino de una agresión militar a Cuba”, afirmó el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel.

La Casa Blanca parece estar siguiendo el mismo patrón que adoptó en el caso venezolano, cuando desplazó un portaviones e incriminó a su entonces presidente Nicolás Maduro por delitos relacionados con “el narcotráfico”.

Trump lleva semanas amenazando con “apoderarse de Cuba”. El miércoles, afirmó que estaba “liberando” al país, culpando al Gobierno de la isla por la crisis energética que atraviesa sin mencionar el papel del bloqueo inhumano impuesto por su propia Administración.

Sin embargo, La Habana, que acusa a Estados Unidos de aplicar una política ”genocida“ contra la isla, ha dicho estar totalmente preparada para defenderse ante cualquier aventurismo, y advertido que una agresión estadounidense causaría un “baño de sangre” en ambas bandas.


HispanTV