19 Jan
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El socialista António José Seguro y el ultraderechista André Ventura se disputarán la Presidencia de la República portuguesa en la segunda vuelta de las elecciones, el 8 de febrero. Este domingo, han sido los candidatos más votados, con un 31,1 % y un 23,5 % de los sufragios, respectivamente. Tras ellos, el liberal João Cotrim de Figueiredo (16 %) terminó tercero, seguido del independiente Henrique Gouveia e Melo (12, 3%) y del conservador Luís Marques Mendes (11, 3%).

Se trata de la primera gran victoria socialista, tras tres años de caída libre. «Con nuestra victoria ganó la democracia», proclamó Seguro, ya afónico, y conminó a los «progresistas» a «derrotar a los extremismos». «Esperanza es la palabra que escojo como bandera de mi presidencia, esperanza de que tendremos un futuro mejor, que cuide de nuestros mayores e invierta en nuestros jóvenes», porque «no hay portugueses de primera y de segunda». 

A la vez, en la calle, se gritaba «Seguro é fixe», emulando el eslogan de la campaña que hizo presidente al histórico socialista Mário SoaresAndré Ventura supera su techo y se confirma como el político de más peso específico en Portugal. «El país ha despertado. Solo hay una alternativa ante el socialismo que nos destruye. 

La derecha se fragmentó como nunca, pero los portugueses nos dieron el liderazgo de esa derecha», dijo en una sede atestada de seguidores, gritando «Portugal es nuestro»

Ventura habló de «toda la riqueza tirada y toda la gente marginada desde el 25 de abril». «Hemos derrotado al candidato del Gobierno y del montenegrismo», añadió.

Se refería al gran derrotado de la noche, Luís Marques Mendes, apoyado por el PSD (conservador, en el Gobierno) y primero en reconocer los resultados: «La responsabilidad es mía, toda mía y solo mía».

Mendes tuvo en campaña el apoyo del primer ministro Luís Montenegro, que lamentó que su «espacio político no estará representado en la segunda vuelta». «Lo aceptamos con humildad y el PSD no se implicará en la campaña».Así, Montenegro reafirma la decisión de no secundar a ninguno de los candidatos afines a sus grandes rivales políticos, PS y Chega. 

También Marques Mendes aclaró: «No cederé los votos que en mí fueron depositados. Que cada uno decida según su libertad y su conciencia». Gouveia e Melo dijo que era «demasiado pronto» para expresar sus preferencias, y Cotrim también se negó a tomar partido en una «pésima elección».Desde la izquierda, la candidata del Bloco de Esquerda, Catarina Martins (2,1 %), advirtió de una «trumpización de Portugal» y pidió el voto para Seguro, como también lo hizo Jorge Pinto (Livre), que no llegó al 1 %.

Giro a la derecha

Portugal ratifica el giro a la derecha registrado en las últimas legislativas. Los tres candidatos claramente derechistas logran, juntos, más de la mitad de los votos, sin incluir al centrista Henrique Gouveia e Melo, de perfil también conservador.Por eso, en vez de leer la cita del 8 de febrero como la tradicional disputa entre izquierda y derecha, muchos analistas la ven en clave de un enfrentamiento entre el modelo de democracia liberal y de democracia iliberal.

Según los sondeos, André Ventura es el candidato con mayor tasa de rechazo entre los electores; es decir, en contra del que se movilizarían más votantes en la segunda vuelta, a la que acude con pocas posibilidades, pero que le mostrará su verdadero techo. Su ascenso es meteórico desde que, en el 2019, logró su primer escaño. 

En las presidenciales del 2021, fue tercero, con un 12 % de los votos, y desde mayo lidera la oposición. Seguro ha mostrado un perfil sólido desde que reapareció, tras retirarse de la vida pública cuando António Costa le arrebató el liderazgo del PS.

Es la primera vez en 40 años que el cargo se resuelve en la segunda vuelta, cuando el socialista Mário Soares fue presidente. Hasta ahora, ha habido cinco presidentes en las cinco décadas de democracia portuguesa.


La Voz de Galicia

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