10 Mar
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Durante una exposición en Nueva York, en un auditorio de la Universidad Yeshiva, el presidente argentino profundizó su alineamiento con la política exterior de Estados Unidos e Israel al declararse “enemigo” de Irán y definirse como “el presidente más sionista del mundo”.

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El presidente Javier Milei continúa su gira internacional, donde participó en distintos eventos como foca trumpista y fue parte del Argentina Week 2026, marcado por un momento complejo en las inversiones a nivel internacional. Esta semana, antes de retornar a Argentina, viajará a Chile para presenciar la asunción de José Antonio Katz.

En su exposición afirmó que Irán es “enemigo” de la Argentina y aseguró ser “el presidente más sionista del mundo”. En su intervención, el mandatario vinculó su postura con los atentados contra la embajada de Israel en 1992 y contra la AMIA en 1994, causas aún sin esclarecer, atribuidas a funcionarios del régimen iraní.

Milei volvió a ratificar su cercanía política con Donald Trump y con el gobierno de Benjamin Netanyahu. Desde el inicio de su mandato, el presidente argentino impulsó un fuerte alineamiento con Washington y Tel Aviv, que incluyó el traslado de la embajada argentina a Jerusalén y el respaldo a distintas posiciones del gobierno israelí en el plano internacional.

Este posicionamiento representa un giro profundo en la política exterior argentina. Tradicionalmente, el país sostuvo una postura más equilibrada en los conflictos internacionales y promovió el multilateralismo. En cambio, el gobierno libertario apuesta a un alineamiento directo con las potencias occidentales y con la agenda geopolítica de Estados Unidos en Medio Oriente.

Las declaraciones también se producen en un contexto internacional marcado por la escalada de tensiones entre Israel, Estados Unidos e Irán. En ese escenario, la retórica del presidente argentino se posiciona a favor del bando agresor, que incluso bombardea escuelas “en defensa de Occidente”.

El discurso de Milei refuerza una política exterior subordinada a los intereses de Washington y sus aliados, mientras se abandona el desarrollo de una estrategia soberana para la región. En un momento de creciente inestabilidad global, involucrar al país en alineamientos automáticos con potencias extranjeras seguramente tenga consecuencias políticas, económicas y de seguridad que terminan pagando las mayorías sociales.

Lejos de la posición del presidente, que apoya el genocidio contra el pueblo palestino y las agresiones del imperialismo yanqui e israelí contra Irán, lo correcto es denunciar y rechazar los bombardeos sobre Irán, sin darle ningún apoyo político a su régimen nefasto, y apoyarse en la movilización internacional en solidaridad con el pueblo iraní para derrotar esta avanzada. Además, nuestro país, debe romper inmediatamente relaciones con Israel para dejar de ser cómplice del genocidio.


Periodismo de Izquierda