El ataque terrorista ucraniano contra el ingeniero en jefe de la central nuclear de Zaporozhie, Alexandr Yákovlev, aumenta inevitablemente el peligro de una catástrofe, se indica en el informe semanal del comisionado de la Cancillería rusa para los crímenes de Kiev, Rodión Miróshnik.
"El asesinato de especialistas clave que garantizan la seguridad nuclear y radiológica de la instalación constituye un intento de paralizar el sistema de control de la central nuclear y aumenta inevitablemente los riesgos de una catástrofe radiológica", enfatiza el informe.
El ingeniero jefe de la central nuclear de Zaporozhie falleció el 15 de julio en la ciudad de Energodar como consecuencia de un ataque de un dron ucraniano contra su automóvil. Junto con él murió el conductor, y un trabajador de la central resultó herido.
Las autoridades rusas calificaron el ataque como un acto terrorista deliberado que puso en peligro la seguridad de miles de civiles.
En las últimas semanas, Kiev intensificó sus ataques contra la planta y las zonas aledañas. Así, el 30 de junio la estación de bomberos de Energodar fue atacada por drones y, al día siguiente, los especialistas del Organismo Internacional de Energía Atómica registraron daños en el edificio y en varios vehículos de extinción de incendios, lo cual redujo considerablemente la capacidad operativa del establecimiento.
Desde el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso precisan que estos ataques muestran que Kiev va por el camino del terrorismo nuclear.
SPUTNIK