Saif Abu Keshek, activista catalán-palestino detenido por Israel durante el asalto a la Global Sumud Flotilla, ha comenzado una huelga de sed. Ya estaba en huelga de hambre junto a Thiago Ávila y ha dejado de beber agua tras confirmar un tribunal israelí la decisión de ampliar seis días su arresto.
El activista catalán-palestino Saif Abu Keshek ha elevado su nivel de protesta ante su detención por Israel el jueves pasado durante el asalto a la Global Sumud Flotilla con destino a Gaza. El activista, que se encontraba en huelga de hambre junto a Thiago Ávila, también retenido por Israel, ha comenzado a rechazar también beber agua.
Así lo ha anunciado en un comunicado Adalah, la organización que les está prestando asistencia judicial después de que un tribunal de Israel haya rechazado la apelación presentada por la defensa de Abu Keshek y de Ávila contra la decisión judicial adoptada el martes para prorrogar seis días su arresto.
Ambos activistas, que fueron apresados junto a otros 173 integrantes de la Flotilla por la Marina israelí en aguas internacionales próximas a Grecia cuando navegaban con destino a Gaza para hacer entrega de ayuda humanitaria, dejaron de ingerir alimentos a primera hora del pasado 1 de mayo en protesta por su arresto y en el caso de Abu Keshek, ahora también rechaza tomar agua. Según Adalah, ambos siguen recluidos en aislamiento.
Durante la jornada del martes, un tribunal de Ashkelon aceptó la petición de las autoridades israelíes para prorrogar seis días la detención de ambos, lo que implicaba que siguieran retenidos al menos hasta el domingo 10 de mayo, decisión que Adalah apeló.
Rechazada la apelación
Abu Keshek y Ávila han comparecido este miércoles ante un tribunal de la ciudad israelí de Bersheeba que acogió una vista de apelación a la prórroga de su detención policial decretada por un juez israelí.
Durante dicha vista, en la que el tribunal rechazó el recurso, Abu Keshek ha comunicado a sus abogados que ha decidido dejar de beber agua desde la mañana.
Las abogadas de los dos activistas, Hadil Abu Sali y Lubna Tuma, han defendido ante el tribunal que no ha abordado en el proceso «la falta de autoridad legal del Estado (israelí) para llevar a cabo un arresto, que supone un secuestro, en aguas internacionales».
Desde esta organización han sostenido que un arresto bajo estas circunstancias habría requerido una extradición formal y por tanto esgrimen que «dado que no hay autoridad legal para arrestar, cada día de detención es ilegal».
En este sentido, ha ahondado en que la Corte tampoco ha «sopesado adecuadamente» los argumentos de la defensa sobre que la información facilitada por los activistas durante los interrogatorios a manos de las fuerzas de seguridad, «que se han centrado principalmente en la Global Sumud Flotilla», es «totalmente transparente y ya disponible públicamente» en Internet.
Adalah ha manifestado por ello que la decisión del tribunal «refleja una complicidad judicial profundamente preocupante que permite que afirmaciones infundadas sobre seguridad justifiquen el continuado interrogatorio y detención de los activistas», en lo que ha descrito como «parte de un esfuerzo más amplio por parte del Estado para criminalizar los actos de solidaridad y entrega de ayuda humanitaria al pueblo palestino en Gaza».
naiz.eus