El primer ministro, Moustafa Madbouly, afirmó el lunes 2 de febrero que el Gobierno ‘’está comprometido a examinar y supervisar las repercusiones del incumplimiento de las normas de seguridad para niños y jóvenes por parte de las plataformas de redes sociales y los videojuegos electrónicos’’
Egipto no es el único país preocupado por la salud mental y el desarrollo de su población infanto-juvenil: de aprobarse estas medidas, se sumaría a la lista integrada por Australia como pionera, China, Dinamarca, Alemania, Francia, India, Italia, Malasia, Noruega, entre varios otros; mientras que muchos Estados que aún no han establecido normativas al respecto lo están considerando.
Según fuentes oficiales , el objetivo del gobierno egipcio es ‘’establecer un marco regulatorio que obligue a las plataformas digitales a reforzar la seguridad en línea y a adoptar medidas proactivas para garantizar la protección de niños y jóvenes’’.
Si bien son numerosos los países que han delimitado el uso de redes en menores de edad, éstos varían su enfoque: algunos, como Noruega, hacen hincapié en el consentimiento de los padres frente a las plataformas, mientras que otros, como Australia, insisten en la responsabilidad de las empresas a la hora de brindar su servicio de manera indiscriminada sin importar los límites etarios - incluso el gobierno australiano implementa multas millonarias a quienes transgredan las normativas vigentes -, lo cual genera diversos debates en torno a los culpables de esta problemática. ¿Es un problema individual y familiar, o es una responsabilidad de los Estados y las empresas?.
Al mismo tiempo, en las diversas sociedades vuelve a aparecer el interrogante acerca de la ‘’libertad de expresión’’: ¿hay libertad cuando no estamos aún completamente desarrollados cognitivamente para tomar decisiones frente a dispositivos que generan adicción?
Varios informes y estudios sostienen que el uso de dispositivos móviles durante la juventud produce graves consecuencias en el sueño, el bienestar emocional y la aparición de conductas adictivas.
Por otro lado, fomenta la comparación social, el acceso a contenidos violentos y el ciberacoso.
Una publicación de la UNESCO que pertenece al año 2024 sostiene que ‘’el 32 % de las adolescentes que se sienten mal con sus cuerpos, se sienten peor a causa de Instagram.
También subraya el diseño adictivo de TikTok, caracterizado por vídeos cortos y atractivos. Este modelo de gratificación instantánea puede influir en la atención y los hábitos de aprendizaje, dificultando la concentración prolongada en tareas educativas y extracurriculares’’.
Es importante considerar que a dichas problemáticas se le suman otras vinculadas al avance tecnológico acelerado y al diseño de los algoritmos que moldean la circulación de la información que se consume en internet: fake news, trolls, bots, inteligencia artificial, polarización política, discursos de odio, y la convergencia de varias herramientas cotidianas en un mismo dispositivo, lo cual genera aún más dependencia (como la alarma, la calculadora, el calendario, reproducción de música, el reloj, la comunicación, etc.).

En otras palabras, no se trata únicamentre del desarrollo cognitivo de las infancias y adolescencias, sino también del poder concentrado en manos de unos pocos empresarios poderosos (Mark Zuckerberg - dueño de Meta, la empresa a la que pertenecen Facebook, Instagram y Whatsapp -, Zhang Yiming - dueño de Tik Tok -, Bill Gates - dueño de Microsoft - y Elon Musk - reciente propietario de X, ex Twitter -. Los últimos mencionados, Bill Gates y Elon Musk, están vinculados con el pedófilo multimillonario agente del Mossad Jeffrey Epstein, vínculo cuya evidencia fue publicada recientemente en numerosos portales del mundo . ¿Las sociedades del mundo están dispuestas a continuar dejando en esas manos la salud mental de sus hijos? Por el momento, no todas.
Por Pilar Cortés para DATA URGENTE
[4] https://cnnespanol.cnn.com/2026/02/03/eeuu/famosos-archivos-epstein-musk-gates-allen-trax