Estados Unidos admite su desgate en la guerra contra Irán, al enlistar 81 aeronaves perdidas o dañadas durante sus agresiones militares iniciadas en febrero.
Un informe actualizado el 5 de octubre por el Servicio de Investigación del Congreso (CRS, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos precisa que desde que Washington inició el 28 de febrero de 2026 su llamada Operación Furia Épica sus arsenales registran la pérdida de 15 aviones de combate, incluidos 12 F-15E, un F-35A y dos A-10. Además de siete aviones cisterna KC-135, un E-3 Sentry y dos aeronaves especiales MC-130J.
La mayor parte de las pérdidas corresponde a drones: 45 MQ-9 Reaper, tres MQ-1 y un MQ-4C Triton. El informe también contabiliza siete helicópteros, entre ellos un AH-64 Apache, cuatro AH-6 Little Bird, un MH-60 Sea Hawk y un HH-60W de rescate.
El informe atribuye varios de estos incidentes a ataques iraníes. Entre ellos figuran baja de un F-35A Lightning II , uno de los principales activos de combate de quinta generación de la Fuerza Aérea estadounidense. Según una información publicada el 19 de marzo, el avión sufrió daños mientras operaba sobre Irán; así como el derribo de drones MQ-1 y la pérdida de un AH-64 Apache sobre el estrecho de Ormuz. También señala que varios aparatos resultaron dañados durante ataques iraníes contra bases estadounidenses en la región.
El documento, titulado “Pérdidas de aeronaves de combate estadounidenses en la Operación Furia Épica: consideraciones para el Congreso” de Estados Unidos, fue elaborado a partir de informaciones de medios, declaraciones del Departamento de Guerra y del Comando Central de EE.UU. (Centcom), así como informes del inspector general del Pentágono.
El informe evidencia el desgaste sufrido por la maquinaria militar estadounidense durante una campaña que comenzó con una intensa ofensiva contra Irán y que, tras un alto el fuego en abril, volvió a registrar ataques en las semanas posteriores, pero que, según advierte el Congreso estadounidense, podrían generar vacíos de capacidad en otros teatros de operaciones.
La Oficina de Presupuesto del Congreso estimó en septiembre que reponer el material perdido hasta el 1 de agosto podría costar entre 1900 y 3300 millones de dólares, dependiendo de las decisiones del Pentágono.
El Servicio de Investigación del Congreso advierte además sobre la capacidad de la industria estadounidense para reemplazar rápidamente los sistemas perdidos, en un contexto de compromisos militares simultáneos. La fabricación de nuevas aeronaves y drones requiere también motores, sensores, sistemas electrónicos, armamento y cadenas de suministro.
La guerra contra Irán deja a EEUU con un déficit estratégico de armas
El informe plantea asimismo si las pérdidas reflejan un cambio en el nivel de amenaza iraní y si Washington debería revisar sus equipos, tácticas, operaciones o incluso la ubicación de sus bases.
La elevada cifra de 45 drones MQ-9 Reaper afectados, junto con los daños registrados en F-15E, F-35A, KC-135 y E-3, apunta a una amenaza que no se limita a los sistemas no tripulados.
Para el CRS, las 81 aeronaves dañadas o destruidas constituyen no solo un balance de pérdidas, sino también un indicador del coste material de una guerra aérea de alta intensidad y de los desafíos para mantener la superioridad aérea estadounidense frente a adversarios con capacidades crecientes.
HISPANTV