Documentos filtrados revelan que el Departamento de Estado de EE. UU. indaga sobre "antisemitismo" en la Sierra Nevada para promover el sionismo evangélico.
Una reciente filtración de la Defensoría Regional del Magdalena, en Colombia, expuso una reunión de sus funcionarios con delegados del Departamento de Estado de Estados Unidos para indagar sobre la libertad religiosa y supuestas manifestaciones de "antisemitismo" en la Sierra Nevada de Santa Marta.
Según un artículo publicado en Diario Red, la iniciativa busca abordar los conflictos derivados de los procesos de evangelización en territorios ancestrales arhuacos, koguis, wiwas y kankuamos, sirviendo de plataforma para la penetración del sionismo cristiano en comunidades originarias.
Denuncias e investigaciones locales señalan que la agenda estadounidense instrumentaliza el concepto de antisemitismo para contrarrestar las críticas hacia "Israel" y desestabilizar la autonomía indígena mediante agrupaciones pentecostales.
En la Sierra Nevada, la imposición de dogmas evangélicos choca frontalmente con la Ley de Origen y la cosmovisión tradicional, generando históricamente disputas internas, el desconocimiento de las autoridades espirituales y episodios de fractura social respaldados por sectores fundamentalistas.
Alineamiento político e impacto en los pueblos ancestralesEl avance de esta corriente religiosa se enmarca en la creciente influencia de iglesias neopentecostales y sectores sionistas dentro del panorama político colombiano, donde figuras clave del Ejecutivo promueven una agenda de desmantelamiento de la teología de la liberación y la alineación irrestricta con las políticas de Washington y "Tel Aviv".
Este alineamiento incluye propuestas para reabrir sedes diplomáticas en Jerusalén y revertir posturas críticas frente a las violaciones del derecho internacional en Medio Oriente.
Organizaciones indígenas y defensores de derechos humanos advierten que la injerencia extranjera bajo el pretexto de la libertad religiosa vulnera la jurisprudencia constitucional que ampara la soberanía cultural de los pueblos originarios.
Ante la presión externa y el riesgo de transculturización forzada, las autoridades tradicionales reiteran su resistencia para preservar el equilibrio territorial y frenar la fragmentación de sus estructuras comunitarias.
AlMayadeen