El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, pronunció este sábado su discurso ante la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en un contexto internacional signado por la creciente presión de Estados Unidos contra la isla y los desafíos que de ella se derivan.
El canciller cubano abrió su intervención evocando las palabras del comandante en jefe Fidel Castro Ruz, pronunciadas en ese mismo podio hace exactamente 66 años: “Desaparezca la filosofía del despojo y habrá desaparecido la filosofía de la guerra. Desaparezcan las colonias, desaparezca la explotación de los países por los monopolios y entonces la humanidad habrá alcanzado una verdadera etapa de progreso”.
A partir de esa referencia histórica, Rodríguez Parrilla alertó sobre el alarmante avance del expansionismo, los actos de usurpación y conquista, y la agresión militar y económica en distintas regiones del mundo.
Calificó como absurda e irrealizable la pretensión del gobierno estadounidense de imponer la paz mediante la fuerza, y advirtió que pilares fundamentales del derecho internacional y de la propia ONU, como la igualdad soberana entre los Estados, se encuentran bajo ataque permanente.
El jefe de la diplomacia cubana denunció el crimen genocida del sionismo contra el pueblo palestino, los ataques piratas contra embarcaciones, las ejecuciones extrajudiciales en el mar Caribe y zonas del Pacífico, la agresión militar contra la República Bolivariana de Venezuela y la guerra contra la República Islámica de Irán, como nuevas manifestaciones de esa atrocidad. Señaló, además, que estos hechos son reflejo de la crisis de identidad y relevancia que se ha impuesto a la Organización de las Naciones Unidas.
En cuanto a la situación de Cuba, el ministro reiteró que la isla enfrenta una agresión multidimensional del Gobierno de Estados Unidos, una hostilidad permanente, abusiva y despiadada que dura ya casi siete décadas.
Subrayó que desde enero de 2026 esa política se ha intensificado y vuelto más cruel y peligrosa con el establecimiento de un bloqueo energético que, mediante la intimidación y la coerción, prohíbe a todos los países la exportación de combustibles a Cuba, lo que equivale a un bloqueo naval tipificado en el derecho internacional como un acto de guerra.
Rodríguez Parrilla añadió que a esa medida se suman la intimidación a empresarios de diversos países para que abandonen contra su voluntad sus inversiones y negocios en Cuba, los obstáculos y trampas para impedir la llegada de embarques comerciales absolutamente legítimos, las presiones para frenar el flujo de visitantes y turistas, y el esfuerzo dirigido a limitar, en todo lo posible, el acceso legítimo de Cuba a financiamientos, tecnología y mercados.
El canciller enfatizó que el impacto de un cerco tan férreo y despiadado tiene rostro humano. La guerra económica se dirige contra el pueblo, cae sobre la población cubana en su conjunto, cobra vidas, provoca dolor individual y colectivo y genera angustias.
No es un daño colateral, afirmó, es una política deliberadamente concebida para herir en lo más sensible a las familias cubanas.
Cerco estadounidense a CubaEl pasado 29 de enero, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que declara una “emergencia nacional” ante la supuesta “amenaza inusual y extraordinaria” que, según la Casa Blanca, representaría Cuba para la seguridad de ese país y la región.
En el texto se acusa al Gobierno cubano de alinearse con “numerosos países hostiles”, de acoger a “grupos terroristas transnacionales” y de permitir el despliegue en la isla de “sofisticadas capacidades militares y de inteligencia” de Rusia y China.
Sobre esas bases, se anunció la imposición de aranceles a los países que vendan petróleo a la nación antillana, a lo que se suman amenazas de represalias contra aquellos que actúen contra la orden ejecutiva de la Casa Blanca.
La Habana ha rechazado sistemáticamente esas alegaciones y ha advertido que defenderá su integridad territorial. El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, respondió que esa nueva medida evidencia la naturaleza fascista, criminal y genocida de una camarilla que ha secuestrado los intereses del pueblo estadounidense con fines puramente personales.
(Con información de agencias)
CubaDebate