Miles de soldados de América Latina engrosan las filas de Rusia y Ucrania. Muchos van voluntariamente y por necesidad, pero varios informes señalan que existen engaños y un área gris del derecho internacional que los hace vulnerables.
En el campo de batalla, lejos de Latinoamérica, los llaman ‘ChrisFaka’ y ‘Tornado’; son sus nombres de guerra. Estos dos soldados colombianos combaten en la Legión Internacional de Ucrania en la guerra contra Rusia.
Desde que se desató el conflicto en febrero de 2022, el flujo de combatientes extranjeros no ha dejado de crecer, poniendo un foco particular en el aporte latinoamericano.En entrevistas difundidas por la brigada, dicen que llegaron para hacer su “aporte”. “Y también por la plata”, reconoce ‘Tornado’.
Relatan que recibieron 20 días de entrenamiento militar antes de ser enviados al frente. Coinciden en que lo más retador son los drones, pero que es posible “sobrevivir”. “Esta es una guerra, no es un paseo”, dice ‘ChrisFaka’.
Tras el inicio de la guerra, el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenskyy, hizo un llamado al mundo para que soldados del mundo se sumaran a su lucha contra el ejército del presidente de Rusia, Vladimir Putin.
Y aunque Moscú no hizo un llamado público, muchos también van a luchar allá. Hasta hoy siguen llegando para engrosar las filas de lado y lado. Según organismos internacionales, hay miles de combatientes extranjeros, mayormente colombianos, brasileños y cubanos, pero también argentinos, chilenos, peruanos y ecuatorianos.

Aydee coloca una foto de su hijo, Andrés Felipe Aguilar Ceballos, muerto a los 24 años combatiendo por Ucrania, en Kyiv, el 10 de agosto de 2025.
Como señalan informes de organizaciones internacionales, existen dos vías principales. Por un lado, están combatientes como ‘ChrisFaka’ y ‘Tornado’, quienes llegan a Ucrania de manera voluntaria o a través de reclutadores.
Por otro lado, una investigación de la Federación Internacional por los Derechos Humanos (FIDH) -organización fundada en 1922, cuya sede principal está en París y que agrupa a 200 entidades dedicadas a defender la Declaración Universal de Derechos Humanos- señala que los “engaños” son comunes del lado ruso.
Según encontró el informe de FIDH, a muchos se les atrae con promesas de trabajo en fábricas o roles secundarios dentro del ejército lejos del frente, pero terminan vistiendo el uniforme y empuñando un arma en primera línea.
“Si bien los incentivos económicos constituyen un factor motivador fundamental, el engaño y la coacción condicionan significativamente la experiencia de reclutamiento”, afirma la FIDH en el caso particular de cubanos reclutados para ir a Rusia.

“Tornado”, miembro de la 47.ª Brigada Mecanizada de Ucrania.
Crédito: International Defenders for the Liberty of Ukraine.
Este flujo de combatientes extranjeros también está bajo la mirada de funcionarios latinos en Estados Unidos.El representante Mario Díaz-Balart, cubano-estadounidense del Partido Republicano y con una postura firme contra el gobierno de la isla, calificó la participación de Cuba en estos hechos como una “trata de personas patrocinada por el Estado que implica reclutamiento, coacción y servidumbre por deudas”.Por su parte, el Gobierno de Cuba refutó "categóricamente" en octubre de 2025 haber enviado militares a combatir junto al ejército ruso en Ucrania, recordando que el mercenarismo se castiga en la isla.“Se trata de una acusación calumniosa que comenzó en 2023 por parte de algunos medios de prensa, sin aportar evidencias o fundamento de ningún tipo, y claramente cumpliendo un servicio encomendado”, afirmó el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba.
En esa misma declaración agregó que “rechaza las imputaciones mendaces que el Gobierno de Estados Unidos está difundiendo sobre una supuesta participación de Cuba en el conflicto militar en Ucrania”.
En ese mismo período, La Habana dio a conocer la desarticulación de una red criminal que reclutaba cubanos para la guerra y reportó la condena de 26 personas a penas de entre 5 y 14 años de cárcel por el "delito de mercenarismo".

Chris Faka fue a Ucrania “para contribuir al pueblo ucraniano”. Crédito: International Defenders for the Liberty of Ukraine.
Pero más allá de las cifras y los juicios, la guerra no distingue nacionalidades: quienes acuden a combatir se exponen a heridas, enfermedades, a la muerte, a ser tomados como prisioneros, o sencillamente a desaparecer. Ese es el caso del colombiano Ekar Ferdinando Camargo Brito, 40 años, también llamado ‘Guajiro’.
Llegó a Ucrania por una oferta en TikTok y la última vez que su esposa habló con él fue el 29 de mayo de 2024. Camargo fue militar durante ocho años en el Ejército de Colombia y decidió ir allá por motivaciones económicas, de acuerdo a lo que su esposa, Flor Viviana Marín, le contó a TRT Español.
“Me dijo que iba a ingresar a una misión, que no me preocupara, que iba a estar unos seis días sin comunicación. Pasaron los días y ni él ni nadie se comunicó”, relató Marín. “Busqué por TikTok el contacto con el que él había hablado.
Me dijo que toda la unidad de mi esposo había caído”, añadió Marín. A través de esa red social, supo que estaba registrado como persona buscada. “En ningún momento se comunicó un alto mando del ejército, ni la unidad, ni comandantes”.

Camargo, exmilitar colombiano, fue a Ucrania por dificultades económicas, según su esposa. Crédito: cortesía.
Según dos expertos consultados por TRT en Español, el reclutamiento de soldados extranjeros busca aumentar el pie de fuerza, pero también es apetecido el conocimiento de los combatientes de ejércitos como el colombiano, con probada trayectoria en guerras irregulares.
“La mayoría de combatientes latinoamericanos tienen una experiencia de combate importante, se retiran jóvenes y ven una alternativa en ir a servir en otro país siendo muy bien remunerados”, dice el coronel Mario Pazmiño, exdirector de inteligencia del Ejército ecuatoriano y ahora director para América Latina del Security College.
Un soldado colombiano puede acceder a lo que se conoce como asignación de retiro cuando cumple 20 años de servicio. Según el régimen de subsidios y su situación familiar (en pareja, con o sin hijos), esos pagos para un soldado profesional oscilan entre un poco más de 1.000 dólares y hasta 1.250. Quienes se retiran de las Fuerzas Armadas antes de ese tiempo no reciben pagos.
La edad mínima para entrar a la carrera de soldado profesional es de 18 años y máximo de 24 años. Asumiendo que cumplieran los 20 años de servicio, se convierten en excombatientes entre 38 y 44 años.

Marín supo por contactos en TikTok que su esposo, Camargo, estaba desaparecido en combate. Crédito: cortesía.
El investigador en ciencias sociales Alfonso Insuasty Rodríguez suma el factor de la mentalidad: “Estos combatientes se han formado en entornos de verticalidad, de seguir órdenes y jerarquía, de la lógica del enemigo”. Por eso, dice, muchos intentan otros trabajos, pero buscan regresar a estos ambientes como la guerra y las operaciones militares.“Matarlos no es más difícil que a otras personas”, dice ‘Tornado’ sobre el enemigo. “Pero vienen con maldad y hacen el mal en este país, en Ucrania. Así que hacemos lo que debemos hacer”.
En la guerra entre Rusia y Ucrania pelean mayormente colombianos, brasileños y cubanos. Además, hay reportes del ministro de Relaciones Exteriores de Perú de más de 450 peruanos enlistados. Las autoridades de Argentina, por su parte, han advertido del riesgo de ir a la guerra y hay algunos casos notables de sus ciudadanos en este conflicto, pero no en números significativos. Lo mismo ocurre con ecuatorianos, chilenos y mexicanos; aunque hay algunos combatientes, se cuentan por decenas.
En la página web de la legión internacional de Ucrania hay un formulario a través del cual cualquiera se puede inscribir. Dice que no es necesario el entrenamiento militar previo y que reciben un salario: 550 dólares al mes tras la línea del frente, 1.100 por servir en zonas de peligro y hasta 4.800 en combate. Mientras tanto, en Latinoamérica, el salario típico se mueve entre los 380 y 790 dólares, según diversos medios. Pero, según la legislación de cada país, cuando se retiran reciben un porcentaje sobre su sueldo.

Algunos cubanos habrían participado en la guerra de Rusia contra Ucrania, según The Wall Street Journal.
Crédito: @DEVOLUCIONARIOS en X.
La voz de los que no están, una ONG colombiana, apoya a 350 familias de colombianos desaparecidos en Ucrania y 70 familias de desaparecidos en Rusia. Los ayudan con contactos y trámites y les facilitan enviar kits de ADN para que se cotejen con los cuerpos para una posible identificación. “De los soldados que han viajado a Rusia vemos por medio de las familias que han sido engañados con trabajos de conductores, electricistas, etc.
En el caso de Ucrania, todos viajan sabiendo los riesgos que enfrentan”, dice la ONG a TRT en Español.
El informe de la FIDH afirma que hay una “instrumentalización de la vulnerabilidad” principalmente económica. “La gran mayoría de quienes aceptaron viajar a Rusia lo hicieron únicamente tras haber agotado las vías económicas convencionales”.

Más de dos años después de que tuviera la última comunicación con su esposo, el reporte oficial sobre Camargo es que sigue desaparecido. Crédito: corte
Según informes intergubernamentales y mediáticos, este reclutamiento de latinoamericanos, con énfasis en los posibles salarios, también se da en Yemen, Iraq, Afganistán, Sudán. “Pero otra parte es lo que hacen los grupos de crimen organizado. Ellos contratan mercenarios. El cartel Jalisco Nueva Generación busca fuerzas especiales de Colombia, lanceros, especialistas en drones, en inteligencia”, afirma el coronel Pazmiño.
Los carteles también estarían aprovechando para que sus miembros adquieran experiencia en el campo de batalla, especialmente en el tema de drones, según han reportado organizaciones como la Global Network on Extremism and Technology (GNET). La cadena Al Jazeera difundió recientemente videos de presuntos miembros de carteles de México y Colombia en las filas de la legión internacional de Ucrania.
De ser cierto, esto significaría que están luchando junto a hombres que alguna vez los combatieron.

Militares ucranianos llevan el féretro del colombiano Jhan Sebastián Restrepo Mazo, caído en combate, durante su funeral en Lviv, el 12 de junio de 20
La clave está en las formas, dice la FIDH: si son llevados con engaños o coacción, sería trata de personas; si son voluntarios y los compensan por luchar en las filas de un país, son combatientes.
Pero la definición de un mercenario es más compleja, y aquí comienza el área gris del derecho internacional.
Según la Convención de Ginebra, se deben cumplir seis condiciones para ser considerado mercenario. Entre ellas, si su motivación es de “ganancia personal” y le prometen compensación mayor a la de combatientes de rango similar.
El mercenarismo es un crimen, según la Convención de Mercenarios de la ONU que fue firmada por Ucrania, pero no Rusia. Los mercenarios quedan en las grietas de las convenciones de la guerra si son capturados o cuando sus cuerpos deben ser repatriados.
Los bandos no tienen la obligación de tratarlos como prisioneros de guerra. En 2022, el portavoz del Ministerio de Defensa de Rusia, Igor Konashenkov, anunció que “ninguno de los mercenarios que Occidente está enviando a Ucrania a pelear por el régimen nacionalista de Kiev pueden ser considerados combatientes”, y dijo que serían juzgados como criminales.
En 2024, sentenció a 13 años de cárcel a dos colombianos que habían luchado en las filas ucranianas acusándolos de mercenarismo. Un caso notorio de mercenarismo es el de exmilitares colombianos acusados de asesinar al presidente de Haití Jovenel Moise en 2021.
Ellos afirman que los contrató una empresa de seguridad con sede en Miami y que les indicaron que iban a escoltar personalidades.

Militares ucranianos llevan el féretro del colombiano Jhan Sebastián Restrepo Mazo, caído en combate, durante su funeral en Lviv.
Permanecieron presos en Haití hasta este 20 de septiembre cuando fueron extraditados a Estados Unidos.
Estos acontecimientos desataron un pronunciamiento del presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, que ha recibido opiniones divididas. De la Espriella solicitó que se les brindara asistencia jurídica y apoyo económico a sus familias. “No soy la clase de presidente que abandona a sus héroes cuando enfrentan dificultades. No los voy a dejar solos: tendrán respaldo para ejercer su defensa y para que toda esta situación se aclare”, dijo en X.
Esto contrasta con la situación de los combatientes en la guerra Rusia-Ucrania, según la ONG La voz de los que no están. “Del gobierno no hemos recibido ningún tipo de ayuda, todo ha sido ignorado, aun sabiendo que hay más de 400 familias, como si la vida de ellos no valiera.
El gobierno anterior rechazó todas las cartas enviadas y este gobierno no ha contestado las peticiones”.

Militares colombianos de las Fuerzas Armadas de Ucrania y familiares despiden a colombianos muertos en combate, en Kiev, el 28 de octubre de 2025.
La FIDH estudió el caso de los combatientes latinoamericanos reclutados por Rusia y dice que se confirma presencia de cubanos, argentinos y colombianos. “Cuba se destaca en términos de intensidad, mientras que de otros países el reclutamiento para Rusia parece esporádico”. El testimonio de un prisionero de guerra cubano citado en el informe retrata la necesidad que impulsa a estos ciudadanos.
“Lo primero es dejar Cuba”, explica, y asegura que representa a un sector que busca su futuro en el extranjero, motivado por las oportunidades económicas.“Hay miles de cubanos en la línea de frente y yo los vi. No es por nada”El reclutamiento se hace por redes sociales, dice FIDH, involucrando cubanos que viven o vivieron en Rusia. Ofrecen trabajos no militares y les costean el tiquete de avión, algo que está por fuera de las posibilidades de la mayoría de los cubanos.
Sumado a esto, la FIDH señala la posición “ambigua” del gobierno cubano, que condena el mercenarismo, pero aprueba viajes supuestamente de turismo a Rusia “sin mayor control migratorio”. Obtener un pasaporte en Cuba no es fácil, por lo que tendría que haber habilitación u omisión del gobierno. La federación califica esto, en sus palabras, como “trata de personas habilitada por el Estado y militarización por delegación”.
Colombianos de las Fuerzas Armadas de Ucrania despiden a compatriotas muertos en combate en Kiev, el 28 de octubre de 2025.
Por su parte, el Gobierno de Cuba insiste en que sus ciudadanos que participan "han sido reclutados mediante organizaciones que no radican en nuestro país, ni tienen vínculo alguno con el gobierno cubano", y agrega que, en su inmensa mayoría, este reclutamiento "se realiza desde el extranjero entre nacionales que radican o permanecen temporalmente en diversos países, como se realiza el reclutamiento para ese conflicto de una multiplicidad de nacionalidades en cifras que también son imprecisas
"El Grupo de Trabajo sobre mercenarios de la ONU visitó Colombia en marzo y entregó un reporte que señala que más de 10.000 colombianos estarían reclutados en conflictos del mundo “tanto por medios legales como irregulares”.
El grupo de la ONU reconoce que “los empleos legítimos en funciones militares y de seguridad en el extranjero constituyen una importante fuente de trabajo para los colombianos”, pero recomienda “acciones interinstitucionales coordinadas, cooperación internacional, campañas de sensibilización pública y mejores oportunidades económicas” para prevenir el reclutamiento. Pazmiño agrega sobre esto que el problema también viene de los países de origen de estos militares.
“Cometen el grave error de ir despidiendo a esta gente en vez de utilizar sus capacidades. Al sentirse desocupados, sin recursos para subsistir, buscan el camino más fácil. Y fácil para ellos es lo que saben hacer: combatir”.
Mientras continúe la guerra, habrá mercado para estos combatientes. Flor Marín aún espera a su esposo y envía un mensaje para quienes están considerando enlistarse o reciben ofertas sospechosas.
“No lo hagan. Muchas personas no asimilan el riesgo y nosotros somos los que quedamos acá sufriendo. No hay un sistema claro. En mi caso, lo único que saben decir es: ‘Desaparecido’”.
FUENTE:TRT Español