Buenos Aires acogió esta semana la cumbre de los Acuerdos de Isaac, que reunió durante tres días a legisladores, embajadores y líderes religiosos de toda la región para consolidar el apoyo a “Israel”.
El evento, desarrollado en el Alvear Icon Hotel, contó con la presencia del presidente Javier Milei, quien definió a Argentina como la “punta de lanza de la defensa de Occidente en América Latina” y abogó por abandonar la “neutralidad cómplice”.
Uno de los puntos centrales de la agenda fue la expansión de los Acuerdos de Isaac, iniciativa diplomática lanzada por Milei y el primer ministro Benjamín Netanyahu a principios de este año para profundizar la cooperación en economía, tecnología y seguridad.
Esta propuesta se inspira en los Acuerdos de Abraham de 2020.
Presentada como la expresión latinoamericana de los Acuerdos de Abraham, la iniciativa busca consolidar una red permanente de cooperación política, económica y securitaria entre “Israel”, Estados Unidos y legisladores de más de una docena de países de América Latina y el Caribe.
Junto a él participaron el canciller Pablo Quirno, el senador brasileño Flávio Bolsonaro y representantes legislativos regionales.
El objetivo declarado es construir una infraestructura de legislación y alianzas que trascienda los ciclos electorales.
Stafford Fitzgerald Haney, presidente de American Friends of Isaac Accords, sintetizó la estrategia: “relación por relación, ley por ley, amistad por amistad”.
La agenda incluye la promoción del traslado de embajadas a Jerusalén, la adopción de la definición de antisemitismo de la IHRA y la armonización legislativa contra el “terrorismo”.
Josh Reinstein, de la “Israel” Allies Foundation, enfatizó la necesidad de respuestas legislativas comunes, con un marco jurídico que se complementa con cooperación en inteligencia artificial, ciberseguridad y tecnologías de doble uso, integrando organismos financieros y empresas tecnológicas en una arquitectura que excede la diplomacia clásica.
Mientras tanto, en el Congreso argentino avanzan reformas como el Súper RIGI, que beneficia sectores estratégicos como la minería crítica y la inteligencia artificial, alineándose con los intereses de inversión del proyecto.
Sin embargo, la iniciativa enfrenta resistencia interna ya que diputados de Unión por la Patria, liderados por Lorena Pokoik, presentaron un proyecto de rechazo, cuestionando la falta de transparencia sobre los compromisos asumidos y advirtiendo sobre la criminalización de la solidaridad con Palestina, citando el caso de los periodistas argentinos detenidos en Libia.
La cumbre también impulsa la creación de caucus parlamentarios y fortalece la dimensión securitaria mediante el intercambio de inteligencia y control migratorio.
Con Argentina actuando como “fuerza impulsora”, los Acuerdos de Isaac buscan proyectar un modelo de subordinación regional que integre la producción de legalidad con la expansión del capital global y la seguridad israelí.
Argentina se convierte en una cabeza de playa dentro del territorio latinoamericano en un encuentro que va más allá de las relaciones bilaterales, con una propuesta que trascendería los ciclos presidenciales al institucionalizar el proyecto.
La producción de legalidad en ese sentido fomenta una nueva forma de relaciones de poder como la diplomacia y la economía.
AlMayadeen