26 Sep
26Sep

Al menos ocho de los trece banqueros acusados por el principal representante demócrata de la Comisión de Finanzas del Senado de pasar por alto los delitos de Jeffrey Epstein y, en algunos casos, posiblemente de facilitarlos, siguen ocupando altos cargos en el sector de los servicios financieros a nivel mundial, según muestran sus páginas de empleo y sus perfiles de LinkedIn.

En un reporte final sobre la investigación de cuatro años llevada a cabo por su oficina, el senador Ron Wyden (demócrata por Oregón) acusó a 13 ejecutivos actuales y anteriores de JPMorgan Chase & Co., Bank of America y Deutsche Bank de diversos casos de posible conducta dolosa relacionados con Epstein, y a dos de ellos, en específico, de asesorar al difunto financiero sobre cómo “ocultar información” a los reguladores y a sus propios equipos de cumplimiento. 

Una de las trece personas en la lista, Mary Erdoes, directora de la división de gestión de activos y patrimonios de JPMC, fue nombrada “la mujer más influyente de las finanzas” por American Banker por tercer año consecutivo el año pasado. Una segunda persona, Karen Weiss, recibió el mes pasado el premio al “mejor desempeño” de BoA, y un tercero, Justin Nelson, gestiona más de 11,000 millones de dólares en JPMC. 

Tres de los diez restantes fundaron sus propias empresas de gestión patrimonial, mientras que Erdoes, Weiss, Nelson y otras dos personas siguen trabajando en los bancos en los que estaban contratados cuando hacían negocios con Epstein. 

Casi todos ellos siguen ayudando a los millonarios a mover, guardar e invertir su dinero.

El informe de Wyden, que cita documentos de los bancos y del Departamento del Tesoro, concluye que es probable que estas tres instituciones de crédito incumplieran los requisitos contra el lavado de dinero para “proteger a Epstein de la investigación federal” y que siguieran prestándole servicios años después de que se hiciera público su abuso sexual de adolescentes. 

Incluso después de que sus instituciones rompieran relaciones con Epstein, al menos cuatro de los banqueros citados en el reporte presuntamente siguieron prestando servicios al delincuente sexual convicto “de manera informal y a través de otros canales”, recurriendo en ocasiones a sus contactos para llegar a otros clientes multimillonarios. 

Solo unos cuantos de los banqueros que, al parecer, estaban vinculados con Epstein han visto sus carreras afectadas.  Jes Staley, que dirigía la división de gestión de activos de JPMC y que, en repetidas ocasiones, intercedió para que Epstein siguiera siendo cliente a pesar de las objeciones de sus colegas, visitó la isla privada del financiero al menos en tres ocasiones y, según una de las víctimas, participó en abusos sexuales, acusación que él niega.  

Staley dimitió de su cargo de director ejecutivo de Barclays en noviembre de 2021, después de que la Autoridad de Conducta Financiera del Reino Unido iniciara una investigación sobre su relación con el fallecido financiero. En octubre de 2023, la FCA lo inhabilitó de por vida para ejercer en el sector de los servicios financieros. 

Según se ha reportado, Paul Barrett, que dejó JPMC en 2018 para trabajar como gestor financiero personal de Epstein, fue posteriormente separado de un puesto directivo en Citigroup tras salir a la luz sus vínculos con el delincuente sexual.  Otras dos personas han dimitido discretamente este año: Paul Morris, antiguo gestor de relaciones de Epstein en JPMC y, posteriormente, en Deutsche Bank, y Stewart Oldfield, sucesor de Morris en Deutsche. 

Mejor para algunos 

En octubre de 2023, Erdoes, responsable de la división de gestión de activos y patrimonio de JPMC, pronunció el discurso de clausura en la conferencia “Mujeres más influyentes de la banca” de American Banker, celebrada en Nueva York, en la que dijo a las asistentes que su sector se había convertido en un lugar “mucho mejor” para las mujeres y les aconsejó que “se vistieran adecuadamente”, llegaran temprano, se quedaran hasta tarde y devolvieran las llamadas a más tardar en 24 horas.  

“Nos estamos embarcando en Wall Street 2.0”, afirmó Erdoes en la conferencia. “Ese es un Wall Street mucho mejor que aquel en el que algunas de nosotras crecimos”. De acuerdo con una demanda civil presentada por las Islas Vírgenes de los Estados Unidos contra JPMC en Manhattan, Erdoes intervino para mantener a Epstein como cliente después de que el personal legal y de cumplimiento recomendara romper relaciones con él, ante la preocupación que suscitaban sus cuantiosos y frecuentes retiros de efectivo, así como su condena por delito sexual en Florida en 2008.

 “S” En una declaración realizada en abril de 2023, Erdoes, según el informe de Wyden, confirmó que JPMC sabía ya en 2006 que Epstein supuestamente pagaba en efectivo para que le llevaran a su casa a mujeres jóvenes y niñas. David Brigstocke, por entonces director financiero de JPMC para la gestión de activos y patrimonios, comparó la vivienda de otro cliente con la de Epstein en septiembre de 2012. 

“Me recordó la casa de JE, solo que tenía mejor gusto y había menos ninfas”, escribió Brigstocke. “El arte era fabuloso”. “Vaya”, respondió Erdoes.  Incluso después de que JPMC dejara de tenerlo como cliente en agosto de 2013, Epstein siguió recomendando al banco a clientes adinerados, entre ellos el inversionista multimillonario Leon Black. John Duffy, que en aquel momento era el director de la unidad de banca privada de JPMC, informó a Erdoes acerca de ese acuerdo mediante un correo electrónico ese mismo mes.  “Le dije [a Epstein] que trabajaríamos con él siempre y cuando fuera a través de las cuentas de los clientes; las entidades de JE no serían aceptables”, escribió Duffy.

 “Está bien, ¿verdad?”  Erdoes aprobó el plan con una respuesta de una sola letra: “S”. En total, Epstein y sus socios abrieron más de 130 cuentas personales y corporativas en JPMC entre 1998 y 2013, y el banco administró más de 1,000 millones de dólares para él. Erdoes, identificada por Forbes como una de las “mujeres más ricas de Estados Unidos que han forjado su propia fortuna” en 2024, recibió, en junio de 2026, una prima única de “retención y continuidad” de 20 millones de dólares de JPMC, y es una de las principales candidatas para sustituir algún día a Jamie Dimon como directora ejecutiva.  

JPMC respondió a la consulta de Wyden en octubre de 2025 afirmando que, “con la excepción de Jes Staley”, los directivos del banco “actuaron con integridad” en la gestión de sus cuentas.  

Un portavoz del banco declaró a ACAMS moneylaundering.com que JPMC “discrepa rotundamente” con el informe de Wyden y calificó las conclusiones del senador de “basadas en muchas afirmaciones falsas”, al tiempo que señaló que la entidad había identificado las transacciones sospechosas de Epstein desde 2002 y “en múltiples ocasiones a lo largo de [la] relación”. 

 “Todos y cada uno de estos informes fueron enviados al Gobierno”, escribió el portavoz en un correo electrónico. “En ningún momento ninguna agencia de aplicación de ley se puso en contacto con el banco, solicitó más documentación ni facilitó información que hubiera justificado la adopción de medidas adicionales”. Erdoes tomó la decisión de cerrar las cuentas de Epstein en 2013, según escribió el portavoz.  

Culpabilidad 

Desde entonces, Wyden ha presionado al Departamento de Justicia para que investigue a JPMC, BoA, Deutsche y a los 13 ejecutivos por sus vínculos con Epstein y les imponga sanciones si procede.

 En los casos en que la Fiscalía ha imputado a personas implicadas en infracciones relacionadas con el sector bancario, su obligación de demostrar el conocimiento, la intención y la complicidad suele llevarles a centrarse en empleados de nivel bajo y medio, en lugar de en altos ejecutivos. Para imponer multas a los bancos o a sus empleados, los reguladores no tienen que demostrar que hayan incumplido deliberadamente los requisitos, sino, más bien, que hayan incumplido sus obligaciones en materia de cumplimiento regulatorio por negligencia o imprudencia. 

“Si se trata de un proceso penal, eso no va a suceder”, afirmó Paul Pelletier, antiguo jefe de la sección de delitos económicos del Departamento de Justicia en Miami. 

“Pero los reguladores bancarios también tienen la facultad de imponer sanciones, y para ello se exige un criterio mucho menos estricto”.  El Departamento de Servicios Financieros de Nueva York, que en julio de 2020 impuso una multa de 150 millones de dólares al Deutsche Bank, en parte por sus vínculos con Epstein, concluyó que la institución no supervisó adecuadamente las transacciones del fallecido financiero.

 Cualquier “transacción problemática” que fuera objeto de investigación “solía resolverse sin dar explicaciones”, concluyó el DFS en aquel momento. Según el DFS, Deutsche Bank procesó cientos de transacciones por valor de millones de dólares que requerían una mayor atención; no obstante, el DFS no impuso sanciones a ningún ejecutivo de la institución. Un portavoz del Deutsche Bank declaró a moneylaundering.com  que la institución de crédito se toma “muy en serio sus obligaciones legales” y “lamenta su vínculo histórico con Epstein”.

 “Hemos colaborado con las agencias reguladoras y de aplicación de la ley, así como con el Congreso de los Estados Unidos, en el marco de sus investigaciones, y hemos actuado con transparencia al subsanar las deficiencias e invertir, al mismo tiempo, en el fortalecimiento de nuestro entorno de control”, escribió el portavoz en un correo electrónico. 

E pluribus unum 

Erdoes era una de los al menos diez directivos de JPMC que supervisaban directamente las cuentas de Epstein.  Duffy, que dirigió la banca privada de JPMC entre 2011 y 2020 y negoció acuerdos con los socios de Epstein incluso después de que el financiero perdiera sus cuentas, no solo supuestamente omitió señalar a los responsables de cumplimiento regulatorio de la institución las transacciones sospechosas en las que estaba involucrado su cliente, sino que, según el informe de Wyden, también aconsejó al delincuente sexual convicto que no llamara la atención. 

El informe cita unos correos electrónicos enviados en marzo de 2012 a Bonnie Perry, responsable de gestión de riesgos, en los que Duffy reconocía haber ordenado a Epstein “que dejara de retirar tanto dinero en efectivo de las cuentas a su nombre”. 

“JE y yo hablamos sobre su hábito de sacar dinero en efectivo. “Su respuesta fue: “pagos por combustible en países extranjeros”. Algunos de esos países figuraban en la lista de la OFAC”, escribió Duffy, refiriéndose a la Oficina de Control de Activos Extranjeros de Estados Unidos. 

“Parece que aún tengo que hablar con él; sin embargo, sí que le pedí que retirara este dinero de sus cuentas de aviación para hacer estos pagos”.  Tras dejar JPMC en 2020, Duffy fundó Rocker & Camber, empresa que trabajaba con los equipos de capital riesgo y de crecimiento de su antigua empresa y que cuenta entre sus clientes con la empresa de inversión global Franklin Templeton. 

Además, es socio de la consultora global Spayne Lindsay & Co.  Mary Casey, una gestora de banca privada de JPMC, trabajó directamente con Epstein desde 2001 hasta 2010, año en el que le pasó el relevo a Paul Morris. Dos años más tarde, Morris, que se negó a hacer declaraciones para este artículo, cedió la gestión de la cuenta a Justin Nelson, quien se encargó de ella hasta que el banco lo despidió al año siguiente.  

Casey, que autorizaba la apertura de cuentas corrientes y tarjetas de crédito para las jóvenes a las que Epstein patrocinaba, recomendó que, en julio de 2006, se le asignara una relación bancaria restringida, limitada únicamente a servicios bancarios básicos, y cuestionó si JPMC debía seguir otorgándole crédito a la luz de su “acuerdo de declaración de culpabilidad pendiente” en Florida en 2008.  

Su opinión sobre Epstein parece haber cambiado dos años después, cuando le dijo a Morris, al entregarle las cuentas del financiero, que “Jeffrey está bien cubierto y esperemos que la relación siga creciendo a partir de ahora”. Según su perfil de LinkedIn, Casey ocupa actualmente el cargo de vicepresidenta de la unidad de banca privada de la institución de crédito en Miami.

 Nelson visitó a Epstein al menos ocho veces en su casa del Upper East Side de Manhattan y en su rancho cerca de Santa Fe, Nuevo México, entre 2014 y 2017, y contó con él para que le remitiera a otros clientes incluso después de que JPMC cerrara sus cuentas. En la actualidad dirige el equipo de gestión de activos y de atención a clientes de alto patrimonio de JPMC en Greenwich (Connecticut), donde supervisa cuentas por un valor de 11,000 millones de dólares y, en su doble función como banquero privado, sigue prestando servicios a “personas físicas con un elevado patrimonio y a sus oficinas familiares, fondos de dotación y fundaciones”. 

El Financial Times y Barron's nombraron a Nelson uno de los mejores asesores financieros y de inversiones en 2020.  

Los correos electrónicos citados por la oficina de Wyden indican que el consejero jurídico de JPMC entre 2007 y 2015, Stephen Cutler —quien anteriormente había dirigido el departamento de cumplimiento regulatorio de la Comisión de Valores y Bolsa—, aprobó en repetidas ocasiones la decisión de seguir prestando servicios a Epstein a pesar de las advertencias del departamento de cumplimiento regulatorio del banco. 

“En una declaración de 2023, el director ejecutivo de [JPMC], Jamie Dimon, señaló que el consejero jurídico —en aquel momento, Cutler— era quien “tenía la última palabra” en las decisiones relacionadas con mantener a Epstein como cliente”, señala el reporte de Wyden. 

En un correo electrónico de 2010, Maryanne Williamson, responsable de cumplimiento regulatorio en JPMC, escribió a Philip Deluca, por entonces jefe de cumplimiento regulatorio en materia de delitos financieros, que, a pesar de todos los esfuerzos de su departamento, Cutler aprobó la decisión de mantener a Epstein como cliente tras su condena de 2008. “Sí, en el [banco privado] y se le permitió quedarse tras su condena penal por parte de Cutler”, escribió Williamson. “Mi temor es que toda nuestra campaña de buena fe en torno a la lucha contra la [trata de personas] se vea en entredicho si alguien llegara a decir que, a pesar de todo, seguimos dando crédito a Epstein, un depredador sexual de menores conocido”. 

 Cutler declaró en mayo de 2023 que ya en 2011 empezó a presionar para deshacerse de Epstein, pero Staley y Erdoes rechazaron su propuesta. En un correo electrónico enviado a ambos en julio de 2011 y leído en voz alta durante la declaración de Dimon en mayo de 2023, Cutler escribió: “Este [Epstein] no es una persona honorable en absoluto”. “No debería ser cliente”. 

La oficina de Wyden alegó que Cutler había desoído anteriormente la opinión del responsable de cumplimiento regulatorio para mantener a Epstein en su puesto. 

“Los correos electrónicos internos de JPMC, ahora públicamente disponibles, indican que el antiguo responsable de cumplimiento regulatorio y prevención de lavado de dinero de JPMC, William Langford, intentó durante años rescindir el contrato de Epstein debido a preocupaciones relacionadas con la trata de personas, pero su propuesta fue rechazada por la alta dirección de JPMC, incluido el consejero jurídico Steve Cutler”, se lee en el informe. 

Cutler no había hecho declaraciones al cierre de esta edición. Brigstocke, autor del correo electrónico en el que comparaba la vivienda de Epstein con la de otro cliente, fundó las consultoras financieras DB Insights en 2016 y DBrigstocke dos años más tarde y, según su perfil de LinkedIn, actualmente forma parte de los consejos de administración de Franklin Templeton Fund Management y Nomura Alternative Income Fund.  

Otro ejecutivo, Jeff Matusow, envió un correo electrónico a Casey en 2009, el mismo día en que Epstein salió de prisión en Florida, pidiéndole que fuera su “amigo” en sus cuentas. Matusow dejó JPMC en junio de 2020 y fundó Cove Advisors, una empresa dedicada a prestar servicios a personas físicas y familias con un patrimonio neto muy elevado. 

 Ricos y famosos  

Jane Heller, ejecutiva del BoA durante más de cuatro décadas, supervisaba las cuentas del multimillonario Leon Black, a quien Wyden describió en su reporte como “abrumadoramente la mayor fuente de financiación del tráfico sexual de Epstein”.

 Black ha negado tener conocimiento alguno de los delitos de Epstein.  Según la investigación de Wyden, BoA procesó al menos 170 millones de dólares en pagos de Black y de “personas y entidades relacionadas” a Epstein entre 2012 y 2017, ninguna de las cuales tenía, según el legislador, una finalidad económica o lícita evidente. BoA también prestó a Black más de 500 millones de dólares para la compra de un yate, un jet privado y obras de arte.

 Heller sigue siendo directora general y asesora de clientes privados en BoA y, según un perfil publicado en The Wall Street Journal en septiembre de 2023, cuenta entre sus clientes con Martha Stewart, el inversionista Carl Icahn y la familia Steinbrenner, propietaria de los Yankees de Nueva York.  Un portavoz de BoA desmintió la acusación de Wyden de que la entidad hubiera facilitado la comisión de irregularidades. 

 “Nos tomamos muy en serio nuestras obligaciones legales y regulatorias”, afirmó el portavoz. Weiss, que trabajó junto a Heller en BoA, fue reconocida por el banco el mes pasado como una de las empleadas con mejor desempeño en una cumbre celebrada en Aspen (Colorado), según su perfil de LinkedIn.  “Heller y Weiss conocían sin duda los antecedentes de Epstein y el carácter extraordinario de su sistema de remuneración”, afirmó Wyden en su informe. “Es probable que Heller y Weiss estuvieran conscientes de que unos pagos de 170 millones de dólares a lo largo de cinco años por una supuesta planificación fiscal y sucesoria no son algo habitual en los sectores de la planificación fiscal ni de la planificación sucesoria”. 


Por Chelsea Carrick

Póngase en contacto con Chelsea Carrick en ccarrick@acams.org 

  • Temas: Prevención de Lavado de Activos y Financiamiento del Terrorismo, Trata de personas, Esclavitud moderna, Otros delitos subyacentes
  • Origen: U.S.: Congress
  • Document Date: agosto 27, 2026

FUENTE https://www.acams.org/