»El 9 de agosto de 1945, una sola bomba atómica, lanzada por un avión militar estadounidense, destruyó Nagasaki en un instante», declaró.
La declaración directa del regidor de Nagasaki marcó un notable contraste con la postura expresada por la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi.
En su intervención, la mandataria apeló a una formulación prudente al señalar que «las catástrofes ocurridas hace 81 años en Nagasaki e Hiroshima nunca deben repetirse», sin mencionar en ningún momento la responsabilidad de Washington en los acontecimientos.
Además del señalamiento sobre la responsabilidad del bombardeo, la ceremonia evidenció divergencias en cuanto a las políticas de desarme.
Mientras el alcalde Suzuki demandó formalmente la adhesión del Gobierno japonés al Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares, la primera ministra evitó hacer referencia a este acuerdo internacional.
En su lugar, Takaichi ratificó el compromiso de su administración con los tres principios no nucleares de Japón y abogó por avanzar en medidas que calificó de «realistas y prácticas» dentro del marco tradicional del Tratado de No Proliferación Nuclear.
Por su parte, el alcalde de Hiroshima, Kazumi Matsui, tampoco hizo mención directa sobre el rol de la Casa Blanca en los ataques.
Silencio gubernamental y falta de disculpas de Washington
El distanciamiento entre las declaraciones de las autoridades locales y el discurso cauteloso del Ejecutivo central refleja una línea diplomática que se ha repetido en los últimos años por parte de los jefes de Gobierno en Tokio.
En la conmemoración previa, el entonces primer ministro Shigeru Ishiba adoptó una retórica similar al omitir el papel de Estados Unidos.
Los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki constituyeron los únicos casos en la historia en los que se emplearon armas nucleares durante un conflicto bélico. En el caso de Nagasaki, la detonación de la bomba de plutonio Fat Man cobró la vida de entre 70.000 y 80.000 personas, sumándose a las 140.000 víctimas fatales registradas en Hiroshima tras la primera detonación tres días antes.
TeleSUR