La actual inestabilidad que presenta el sistema eléctrico cubano es consecuencia de la intensificación del asedio energético promovido por el Gobierno de EE.UU.
El Ministerio de Energía y Minas de Cuba reportó la tarde de este lunes, 16 de marzo, una desconexión total del Sistema Electroenergético Nacional (SEN). La cartera informó que se investigan las causas y que comenzaron a activarse de inmediato los protocolos para el restablecimiento.
De acuerdo con la Unión Eléctrica de Cuba (UNE), no se reportan averías en ninguna de las unidades térmicas que se encontraban en funcionamiento al momento de ocurrir la contingencia, lo que favorece las maniobras para la recuperación progresiva del SEN. La entidad confirmó que comenzaron a «funcionar microsistemas en varios territorios del país» y que la planta conocida como Energás (produce electricidad a partir de gas acompañante del petróleo) «ya tiene una unidad generadora en servicio», lo cual permitirá energizar a otras plantas generadoras y restablecer el servicio.
La crisis energética en la isla caribeña se ha agudizado severamente en las últimas semanas como consecuencia del bloqueo estadounidense.
El pasado 4 de marzo, la UNE también reportó una desconexión parcial en el SEN, la cual afectó el suministro desde la provincia de Camagüey (centro-oriente) hasta Pinar del Río, en el extremo occidental de la nación caribeña.
Un día antes, el 3 de marzo, en La Habana (capital), ocurrió una interrupción del servicio eléctrico de más de 19 horas. “La máxima afectación fue de 325 megavatios (MW)“, reportaron ese día las autoridades.
La actual inestabilidad que presenta el sistema eléctrico cubano se atribuye a la intensificación del asedio energético promovido por el Gobierno de Estados Unidos.
El pasado 29 de enero, el presidente Donald Trump rubricó una orden ejecutiva que declaró a Cuba amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional de los EE.UU. y facultó a Washington a imponer aranceles punitivos a países que suministren petróleo a la nación caribeña.
Diversos líderes internacionales y organismos globales, entre ellos la Organización de las Naciones Unidas (ONU), han denunciado estas acciones como una estrategia de asfixia económica. Según los pronunciamientos, la medida busca generar carencias en la población civil al interferir en el derecho soberano del país para mantener sus servicios básicos y garantizar el desarrollo de la vida cotidiana de sus ciudadanos.
Las restricciones derivadas del bloqueo estadounidense impactan en la operatividad técnica de la nación, afectando los ciclos de mantenimiento preventivo de las centrales generadoras de electricidad y la adquisición de piezas fundamentales para la modernización de la infraestructura eléctrica.
Estas limitaciones no solo merman la capacidad de respuesta ante fallas en plantas generadoras envejecidas, sino que también golpean sectores vitales como la salud pública, la educación y la cadena de producción y distribución de alimentos.
Para superar este escenario, Cuba adelanta en la construcción entre 2025 y 2026 de 92 parques fotovoltaicos (ya tiene operativos alrededor de 42), recupera capacidades de generación térmica mediante rehabilitaciones de sus unidades generadoras e incrementa su producción de petróleo nacional y gas acompañante, entre otras acciones.
Antes que concluya marzo, la nación caribeña incorporará más de 100 MW de energía fotovoltaica al SEN. Gracias a este programa estratégico, que se concreta con instalaciones fabricadas por China, la generación solar hoy cubre entre el 49 y el 51 por ciento de la demanda nacional durante las horas de luz. Naciones como Rusia también están colaborando con la recuperación de capacidades de generación.
TeleSUR