Ataque de EE.UU. contra planta desalinizadora en el sur de Irán dejó sin agua potable a 20 aldeas iraníes, denunció un funcionario local.
El ataque estadounidense que impactó las bombas de desalinización de agua en la aldea costera de Bunyi, en el condado de Yask, Irán, “ha interrumpido por completo el suministro de agua potable a 20 aldeas con una población aproximada de 10 000 personas”, ha denunciado este sábado Abdolhamid Hamzepur, director ejecutivo de la Compañía de Agua y Aguas Residuales de Hormozgán.
Hamzepur ha calificado los ataques estadounidenses como “una serie de crímenes y ataques terroristas”, en los que una estación de bombeo destinada a extraer agua del mar y un transformador eléctrico de la planta desalinizadora de Bunyi fueron “completamente destruidos”.
“Estas aldeas enfrentan una grave escasez de agua”, ha advertido.
Estados Unidos reanudó el 7 de julio sus ataques contra Irán por orden del presidente Donald Trump, después de acusar a Teherán de atacar varias embarcaciones que transitaban al sur del estrecho de Ormuz. Además de reiniciar las operaciones militares, Washington restableció el bloqueo naval, dando por terminado el alto el fuego vigente hasta entonces.
Irán segura que la seguridad del estrecho de Ormuz debe garantizarse mediante la cooperación de los Estados ribereños y sin la intervención militar de potencias extranjeras.
En respuesta a las agresiones estadounidenses, el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica y el Ejército iraní han lanzado ataques de represalia contra instalaciones militares estadounidenses en la región, asegurando que continuarán las operaciones hasta que se restablezca la calma en todo el país.
Irán ha denunciado que las agresiones estadounidenses constituyen una violación flagrante del artículo 2, párrafo 4, de la Carta de las Naciones Unidas, así como de los principios fundamentales de soberanía e integridad territorial y de la prohibición de la amenaza o el uso de la fuerza.
De hecho, las autoridades iraníes avisan que los reiterados ataques contra bienes e instalaciones civiles, en particular las redes vitales de transporte y ferroviarias, constituyen un crimen de guerra.
Las agresiones militares de Estados Unidos desde comienzos de julio han dejado más de 400 heridos y, hasta el viernes, han provocado la muerte de 43 ciudadanos iraníes.
HispanTV